lunes, 3 de agosto de 2009

De lo que me pasa cuando corro.

Llovizna y el mar esta encrespado, la lluvia es agradable. He salido a correr, cosa que debería hacer mas seguido, me digo. En la arena mojada dejo marcada un testigo de mi ser y estar en un momento, o como diría alguien con menos pretensiones, mi huella.

Una niña juega con mis huellas y hace coincidir sus pequeños pies en mi talla cuarenta y uno. La miro y me
sonríe mientras agita su mano mientras yo decido volver alejarme. Delante de mi hay huellas otra persona que corrió o paseo antes que yo, yo también juego con su huellas.

Esta ciudad en la que vivo es mezcla de huerta y mar. La playa quedo
atrás, mis pies ahora se hunden en una tierra arcillosa y dura, ablandada solo por la lluvia, aquí hay huellas, otras huellas; maquinaria agraria, caballos, bicicletas. Delante de ellas hombres viejos que trabajan sin prisas ya que ellos conocen el ritmo de la tierra. Huellas que dicen de quien son y que hacen.

Esta ciudad en la que vivo es lucha entre ciudad y huerta.
Sigo corriendo de vuelta a casa. Las
zapatillas pesadas por la arena de su interior y arcilla que tiene pegada por fuera cuentan de donde vengo.

Es en el comienzo de la ciudad donde mi huella es mal recibida y termina
perdiéndose.

En la ciudad, la lluvia ya no me parece
agradable y la brisa se ha convertido en frió, mi zapatillas mojadas y embarradas se les antoja inadecuadas a las personas que pasan a mi lado.

Pronto pierden el barro y mi huella queda diluida, ya no soy una niña que juega a seguir las huellas de otro ni el abuelo que conoce los secretos de la tierra generosa.
Miro atrás y no hay huellas, nada queda de lo que hice.

Parece ser que la ciudad no quisiera saber de mi ser y estar en un momento determinado. De juegos de niños, de trabajo de hombres.

sábado, 30 de mayo de 2009

Miedo

Tengo miedo. La gente sabe que escribo. Y sin comprender porque, les gusta.
Tengo miedo de lo que
empezó como un acto lúdico personal se vuelva una obligación.
Tengo miedo de perder el juego.
Tengo miedo de que en esto tambien tenga que crecer.


miércoles, 27 de mayo de 2009

Naufragos

En el mar de las dudas,
naufragan los sin valor.
De olvido es su tumba,
y de incomprensión
su putrefacción.

El turista

Tengo fotos en Bangkok,
tengo fotos en Shangai,
tengo fotos en La Habana,
Y tengo fotos en Panama.

Soy turista con tarjeta gold
acumulo millones de millas
soy un muy buen cliente
para mi aerolinea.

Tengo un trabajo de gran responsabilidad,
y en la Bolsa no me ha ido nada mal.
Necesito unas vacaciones,
vacaciones las necesito ya!

En la torre Eiffell me da vertigo
en el Partenon me aburro.
y no disfruto de la comida italiana,
ni de la cerveza alemana.

Tengo fotos en Bangkok,
tengo fotos en Shangai.
Alguien me lo dijo por internet:
No hay como Asia oriental,
para el turismo sexual.

Tengo fotos en Bangkok,
tengo fotos en Shangai,
tengo fotos en La Habana,
Y tengo fotos en Panama.

Y en todas estoy con un menor!

Traigo recuerdos para la familia,
Lindas camisetas para los niños,
porqueria para mi suegra.
y una ETS para mi mujer.

Tengo fotos en Shangai,
tengo fotos en Bangkok
y en otros muchos sitios mas

Soy un turista sexual.

domingo, 17 de mayo de 2009

El amor y el tiempo

Mentir, sentir, resentir.
Vivir, amor, morir.
eternidad, fidelidad,
felicidad; falacia.

Miénteme fidelidad eterna
y al morir tu amor,
bajo la falacia de la eternidad
solo un instante seras.

mentir, sentir, resentir.
vivir, amor, morir.
eternidad, fidelidad,
felicidad; falacia.

Instante de fulgor
que se apaga.
Lozanía que se pudre,
en el momento
en que prometes;
ETERNIDAD.

domingo, 12 de abril de 2009

Una cita.

La noche en el bar se me hacia eterna, no sabia si seguir esperándote o irte a buscar.
Mariola era la única que podía competir contigo, pero ella estaba muy ocupada atendiendo el bar. Y aunque me sonreía y me animaba no lograba borrarte completamente de mi pensamiento.
Pequeñita, joven, con unos ojos verdes y un cuerpo que incendian soledades, así y todo Mariola no te eclipsaba totalmente. Quizás fuera porque también estaba su novio y sabia que esa noche ella no se iría conmigo, quizás fuera por eso.

Yo jugaba ajedrez con Ahmed mientras mi mirada seguía a Mariola. Intente concentrarme nuevamente en la partida, y al hacerlo me di cuenta que tenia un irremediable final, Ahmed me volvería a ganar.

- Deberíamos jugar en otro sitio que no sea en este bar- dijo Ahmed.
-¿Por qué?- pregunte.
- Porque seria mas interesante jugar contigo si te concentraras solo en el tablero.

Pedía demasiado Ahmed. Sobre todo esa noche.

Me pedí otro chupito de absenta. Dibujada en la etiqueta de la botella una bruja en una hoguera. Cuarenta y cinco centímetros cúbicos de setenta grados de alcohol es mucho alcohol para un solo trago, pensé con el primer chupito, con el segundo me pareció que exageraba.

El tercer chupito lo bebí con la esperanza que aparecieras, y mas que nada para que libraras de la hoguera en la que esa noche ardía.

Ahí estaba solo, rodeado de gente. Ahmed un marroquí que pasa drogas en la plaza del Carmen, un tipo que se hace llamar Kaos y que no pierde la oportunidad de invitarme a subir a su casa. Carlos, un esquizofrenico que se acaba de sentar al lado mio con la mujer con la que sale, veinte años mayor, Amparo alcohólica de cuarenta y cinco años. Albert, un actor fracasado que nunca deja de contar anécdotas de cuando las cosas le iban bien. Y un tipo que nunca recuerdo como se llama, pero por su extrema delgadez y su su rostro cada vez mas cadavérico se que no va a durar mucho entre nosotros, y por eso no me molesto en intentar recordar su nombre.
Borrachos, putas, locos y camellos son mis compañeros de noche.
Y el desengaño también.
De esta galería de personajes patético no soy yo la excepción que confirma la regla.

Alguien me invita una raya en el baño, no digo que no.
Ya no pregunto que droga es.


Se que no vendrás, y el bar esta por cerrar. Mariola ahora me esquiva, sabe que a estas horas quizás yo ya no sea tan discreto.
El absenta y esa cosa que aun me pica en la nariz me dejan un poco de entendimiento. Lo aprovecho para salir a la calle.

Oscuras y vacías están las estrechas calles del Barrio Chino.
Ahí te busco.
Se que sueles estar por aquí muy seguido.


Me meto entre los negros que venden caballo, y los saludo a modo de provocacion, esta gente no suele tener paciencia. Esta noche si.
Sigo buscándote, ahora en el callejón donde están todos los yonkys. están todos sentados uno al lado del otro, hay jeringuillas, hay sangre, hay gente dormida. Pero no estas tu.
Estoy muy excitado. Calle abajo están las putas. Hay una que parece estar bastante entera.
-Hola, ¿quieres un polvo?
-Si, a cuanto.
- ¿en la calle o en el hotel?
-En el hotel.
- Sesenta la hora mas la habitación.
-Vamos.
me pide que le pague, no tengo justo. ella quiere el dinero, necesita una dosis.
-Vamos a que nos cambie el Negro- dice ella.
Le hago un chiste al Negro y parece no caer le muy bien la broma, nos enzarzamos en una pelea que dura poco. Dejo al Negro en el suelo atontado.
Le digo a la puta que nos vayamos y nos vamos, nada le importa ella tiene su dosis de heroína para fumar.
Entramos en un portal de una finca en ruinas, nos atiende una gorda vieja y sucia le pago la habitación y subimos.
En la habitación, un bidé, un lavabo y una cama. Una lampa rita daba una luz amarillenta y tenue. quise ver por la ventana, no la encontré.
La puta, -María me llamo- hacia bien su trabajo. seria por la dosis.
Hablo con María al acabar, me siento vació y miserable. Ahora mas que nunca necesito tus brazos redentores, pero aun no llegas.
Abajo se escuchan gritos, la gorda grita, y parece haber mucho revuelo, golpes y puertas abriéndose con violencia. El Negro entra con furia y con dos hombres mas. En su mano un cuchillo, en mi cuerpo su cuchillo. una y otra vez.
Me abrazo a el para frenar su violencia, pero también para mirar por encima de su hombro y ver como entras por la puerta a buscarme.
Sonrió y te digo
-Ya era hora, te estuve buscando toda la noche.

lunes, 6 de abril de 2009